Quiero partir este post con una anécdota -casi siempre lo hago jejeje, sorry-. Cuando era adolescente siempre usaba reloj, no me lo sacaba ni por si acaso. Era un clásico regalo de Navidad con el que papá solía consentirme. Yo los llevaba a todos lados, incluso a la playa. Les encargo el bronceado de muñeca que tenía después, la pulsera invisible le decía yo xD Recuerdo hasta mi primer reloj, era uno digital de de La Sirenita que venía con el cassette cuenta cuentos (caída de carnet al infinito). Incluso a veces cuando iba los inviernos a Argentina andaba con dos relojes por el cambio de hora, así de loca. La cosa es que cuando me regalaron mi primer celular, el reloj empezó a ser relegado, porque su principal función que me permitía ver maniáticamente la hora a cada rato, ahora había sido reemplazada. Sin embargo, seguí recibiendo cada ciertos años un relojito hermoso para navidad, y los empecé a usar más como accesorio combinado con alguna prenda más que para ver la hora.
