Debo confesar que me carga peinarme. Con suerte me paso cepillo antes de la ducha, y al salir lo desenredo con los dedos. Más que nada es costumbre adquirida para mantener mis rizos definidos. Y ya que mis rizos en el último tiempo parecen querer abandonarme, pensé que quizá es hora de cepillarse. Y mientras pensaba eso, apareció en mi vida un regalito: Tangle Teezer.
